Christus Vivit: Un tutorial para entender a los jóvenes – Daniel Irarrázaval, pbro.

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Artículo publicado en la edición Nº 1.202 (ABRIL- JUNIO 2019)
Autor: Daniel Irarrázaval D., sacerdote y asesor de la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Santiago
Para citar: Irarrázaval, Daniel; Itinerario desde la Christus Vivit: Tutorial para entender a los jóvenes, en La Revista Católica, Nº1.202, abril-junio 2019, pp. 275-287.
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Itinerario desde la Christus Vivit: Tutorial para entender a los jóvenes
Daniel Irarrázaval D., pbro. [1]
Sacerdote de la Arquidiócesis de Santiago de Chile

Muchos de los jóvenes están aprendiendo más de tutoriales de YouTube [2] que de los libros, del colegio o de sus familias: son nuevas generaciones. Por esta razón he querido hacer un tutorial, por escrito, para entender al joven desde lo que nos ha escrito el Papa Francisco en su exhortación apostólica Christus Vivit teniendo en cuenta la realidad chilena.
Pero ¿qué es un tutorial? Es un neologismo inglés de la palabra tutoría o tutela que trata de ser un curso breve y de escasa profundidad para poder entender o utilizar algo con el fin de aprender una cosa nueva. En síntesis, son pequeñas instrucciones que tienen cierto orden lógico, con pasos sencillos, que buscan avanzar hacia algo más complejo. Ciertamente lo escrito por el Papa Francisco pareciera un tutorial dirigido tanto a jóvenes como adultos para crear puentes en nuestra relación con Dios.
Este tutorial tiene nueve pasos para poder leer, reflexionar y aplicar de forma progresiva, desde lo más básico a lo más complejo.
1. Primer paso: Cristo vive y te quiere vivo [3].
La clave para entender al ser humano en todas sus etapas es saber y experimentar que Cristo está realmente vivo y eso no es cuento para otros sino para todo joven. ¡Cómo cambiaría la vida de tantos jóvenes si supieran dónde encontrar verdadera vida! Chile ocupa el cuarto lugar de mayor cantidad de suicidios juveniles a nivel mundial y, además, es la tercera causa de muerte entre los jóvenes del país. Sin exponer las causas ni el camino para poder resolver el problema, esto nos debería remover el corazón para usar todos los medios posibles con el fin que, en su lenguaje, sepan que la única vida verdadera la encontrarán en Cristo.
El Papa propone nuevos pero antiguos influencers [4] jóvenes del Antiguo y Nuevo Testamento como testimonio de jóvenes que tienen vida. Por ejemplo, José, el joven capaz de comunicar cosas grandes; Gedeón, el sincero; Samuel, el de la escucha atenta; David, el joven al que Dios lo conoce de corazón; Salomón, el perdido que encuentra en Dios sabiduría; Rut, la generosa. En todos ellos podemos descubrir un corazón joven, capaz de amar sin importar la edad, que no se irrita ni desanima (cf. Col 3, 21), abierto a respetar y valorar a los ancianos y que crece dando vida al ser bueno.
A fin de cuentas, es necesario desafiar al joven a no ser un zombie [5] que vive cansado por las distracciones y superficialidades, sino que está vivo porque experimenta la vida en Cristo.
2. Segundo Paso: Jesús es joven [6].
Después de reconocer la vida de Cristo, es necesario preguntarse ¿cómo vivió Jesús? ¿qué sintió o qué pensó? Y lo primero que el Papa nos recuerda es que Jesús es joven porque:
a. Vive una vida que crece al entregarse. Es un crecimiento tanto en sabiduría, en espiritualidad sin ser un joven raro o aislado.
b. Vive una juventud que ilumina a todos con los que se relacionaba: viviendo con su familia de origen -como la gran mayoría de los jóvenes chilenos [7]-, es capaz de relacionarse con todos.
Esto implica que la Iglesia tiene que tener corazón joven porque Jesús es su centro. Esta juventud no es por edad, sino que no podemos quedarnos inmóviles cediendo a lo que diga la moda. Una Iglesia que se atreve a ser distinta por el amor que nos tenemos unos a otros. Una Iglesia que reconoce la necesidad de sus jóvenes para mantenerse activa y que dialoga con ellos, aceptando sus críticas, y que presenta el mensaje de Cristo de forma atractiva. Una Iglesia que es capaz de manifestarse y hacerse escuchar. Una Iglesia que atiende a las reivindicaciones de las mujeres y se deja cuestionar por la sensibilidad de los jóvenes.
Un ejemplo de Iglesia joven es María. La joven que da su sí potente en forma decidida y comprometida. Se la juega por ser portadora de la gran promesa en su acción (sale al encuentro) y en su espiritualidad (guarda todo en su corazón). Ella es la influencer de Dios porque transmite y viraliza [8] el mensaje de Dios con su vida de entrega total.
Por otro lado, tenemos jóvenes santos más actuales: Sebastián acepta la muerte sin miedo; Francisco de Asís renuncia a todo; Juana de Arco, a pesar de la incomprensión, sigue luchando; Andrés Phû Yên es asesinado por la fe; Catalina Tekakwitha se enamora por completo de Jesús; Domingo Savio se entrega a los más necesitados; Teresa del Niño Jesús se confió totalmente al amor de Dios; Ceferino Namuncurá se entregó y deseó la misión a sus pueblos, entre otros.
En resumen, la juventud de Jesús se contagia a su Iglesia. Es el desafío de ser Iglesia joven entregada por completo al Amor.
3. Tercer paso: El ahora de Dios [9].
Constantemente se dice que los jóvenes son el futuro de la Iglesia, y la verdad es que no. Son el presente. Porque cuando pensamos de ellos como futuro, asumimos que cuando sean adultos van a ser un aporte, cuando ya lo podrían estar siendo ahora.
Para esto es necesario que los adultos cambien y eliminen prejuicios respecto a los jóvenes:
a. No se les puede seguir tratando como niños. Uno de los grandes problemas es que se les infantiliza cuando evitamos que tomen responsabilidades o que aporten con su novedad. Por eso es necesario que no se les dé recetas preparadas de actuación, sino que tenemos que acompañarlos a discernir mostrándoles lo positivo, sus caminos, posibilidades, la tierra sagrada que son cada uno de ellos.
b. No tratarlos a todos igual: hay una pluralidad de mundos juveniles que no se puede generalizar. La juventud no existe, sino jóvenes con sus vidas concretas. Y la realidad chilena es de lo más diversa porque un joven de una ciudad es diferente a uno de pueblo u otro de campo, un joven de una comuna es diferente al de otra comuna, un joven de una familia es diferente al de otra familia. Generalizar es un gran error.
c. Lloremos con sus sufrimientos: no podemos acostumbrarnos a sus dolores, ni tampoco anestesiarlos con distracciones y banalidades (internet, juegos, celulares, etc.) [10]. Lo que necesita es ser acompañados en sus sufrimientos y que nunca se sientan solos para que puedan hacer el proceso.
d. No robarles la juventud: en una cultura donde se desea ser siempre joven para vender, hay que respetar, amar y cuidar a los jóvenes teniendo una relación con ellos tanto en lo afectivo como en lo educativo y cultural, que no sea interesada o condicionada a lo que me puedan dar. Tenemos que sacarnos la idea de buscar jóvenes para renovar la parroquia, porque somos viejos o porque queremos vernos vivos.
e. Deseos y heridas: ellos ven la sexualidad y su cuerpo como algo esencial en su identidad, por lo que les cuesta entender la moral sexual propuesta por la Iglesia muchas veces por prejuicios o ignorancia. Lo cierto es que quieren hablar sobre estos temas, pero tenemos pocos espacios para conversarlos. Hay muchos jóvenes heridos y con deseos de vida diferente que esperan la luz y el estímulo de otros como una forma de vivir mejor [11].
f. Jóvenes digitales: tenemos que asumir que los jóvenes son parte del mundo digital y, por esta razón, les afecta en su consideración del tiempo y espacio (la inmediatez), en la percepción de sí mismos respecto de otros, en la manera de comunicar, de aprender, de informarse y de relacionarse. Privilegian la imagen a la escucha. Por esta razón, lo digital es un lugar irrenunciable para llegar a los jóvenes, pero transmitiéndoles los límites y carencias de no tener un contacto real, junto todas las amenazas de explotación, degradación, manipulación de mentes, fake news [12], relaciones inhumanas, migración digital de las familias y la soledad que el mundo digital puede producir.
g. Jóvenes migrantes: también es necesario, en especial en Chile, tener una preocupación especial por los jóvenes migrantes vulnerables [13].
h. Poner fin a todo tipo de abuso: siendo este uno de los temas principales que tenemos que vivir como Iglesia chilena, es necesario poner medidas rigurosas de prevención a los abusos de poder, económicos, de conciencia, sexual que impliquen formas diferentes de ejercicio de autoridad y el deseo de dominio. Factores de riesgo graves son la falta de diálogo y transparencia, la doble vida, el clericalismo (como actitud contraria a Jesús servidor). El mismo Papa les propone a los jóvenes que se comprometan con la prevención, en especial si ven a un sacerdote en riesgo, sabiendo que no podemos abandonar a quien está herido. Pero la clave de todo esto es que los jóvenes se sientan parte de la Iglesia.
i. No ser fotocopias: es fundamental que los jóvenes puedan discernir la originalidad del camino de su vida. El joven Carlos Acutis decía que “todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias”. Por eso, la juventud tienen que ser un tiempo de entrega, fecundidad, de renovación, de originalidad, de entusiasmo que contagia.
Por lo tanto, si lográramos que los jóvenes viviesen como protagonistas de la vida eclesial, dándoles las herramientas, los medios y las precauciones, serían el ahora renovador de toda la Iglesia.
4. Cuarto Paso: A gran noticia, grandes verdades [14].
Hay tres grandes verdades que tenemos que transmitirle a todo joven para que lo experimenten en su vida:
1. Dios es amor: no puede ser una frase cliché, sino una realidad que se vive y que tenemos que mostrar desde el corazón de la Iglesia. Dios te ama como un padre o madre que ama desde sus entrañas (cf. Os 11, 4; Is 49, 15). Dios ve nuestra belleza, nuestro valor porque es un amor que no aplasta, sino que da libertad y levanta. Es la primera verdad que transforma la vida de todo joven.
2. Cristo te salva: el amor de Dios se hace concreto en la entrega radical de su vida que salva. Porque solo lo que se ama puede ser salvado a pesar de nuestras pequeñeces. Es el valor inmenso de cada persona contrastado con la misericordia infinita de Dios.
3. ¡Él Vive!: Jesús no es un personaje de historia, sino que está vivo para invitarte a caminar. Cuando experimentamos esto en nuestra vida, toda ella se transforma porque, parafraseando al papa Benedicto XVI, no se comienza a ser cristiano por una idea, sino por el encuentro con Jesús (Deus caritas est, nº1).
Por tanto, digámosle a todo joven ¡enamórate! Solo en el amor a Dios encontrarás la verdadera vida.
5. Quinto paso: Caminos de juventud [15]
Todos sabemos que la juventud es un tiempo, una etapa de la vida. El problema es que muchas veces no se vive ni se propone como tal. Se vive como si fuera el momento solo para pasarlo bien porque no se toman decisiones ni responsabilidades.
Es necesario desafiar a los jóvenes a vivir la juventud “y no morir en el intento”, suponiendo los cuatro pasos que hemos explicado anteriormente. ¿Qué caminos? El Papa propone algunos:
Es un camino de sueños y elecciones: los jóvenes están desafiados a proyectarse a futuro, pero sin cortar con los sueños de sus corazones. Porque, como dice San Agustín, “nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti”. Es una promesa de vida que se tiene que vivir con tenacidad porque tiene dificultades. Son muchos los jóvenes que quieren seguir siendo niños o prolongar su adolescencia impidiendo tomar decisiones, a lo cual hay que responder que la juventud no es tiempo de suspenso, sino de decisiones. Otra dificultad es el darse por vencidos ante las frustraciones y fracasos. Para ello, hay que acompañarlos para que perseveren. Otra complicación es la ansiedad que les produce el futuro, porque los sueños, para que no paralicen, se conquistan con esperanza, paciencia y empeño. Por último, el peligro de vivir la vida desde el balcón o el sofá, porque al ser espectadores muestran una jubilación antes de tiempo.
Camino que hay que vivir y experimentar: hay en el joven un deseo de vivir el presente y aprovechar al máximo la vida, lo cual no está mal. El cuidado está en que este deseo se haga algo insaciable y lleve a buscar placeres en forma irresponsable dejando a la persona cada vez más vacía. Incluso, es necesario vivir los sufrimientos a fondo, sin anestesia, para experimentar y empatizar con el dolor ajeno.
Un camino de amistad con Cristo: la amistad es un gran valor entre los jóvenes de hoy, pero se dan cuenta que muchas veces se sienten decepcionados o decepcionan en su relación. Pero si descubrieran que la amistad es un regalo que ayuda a crecer, a abrirse, a cuidar de otros y a salir de sí mismos, que implica fidelidad y la perseverancia en la búsqueda del bien del otro, entonces cobraría verdadero sentido el cultivarla. La amistad con Jesús nos invita a una relación a otro nivel, en la intimidad de la oración y así ponerlo en práctica. Es el amor a Jesús el que puede unir a todos en una verdadera amistad.
Camino de crecimiento y maduración: la amistad con Jesús requiere responder con la vida, pero para ello es necesario entrenarse y tomarse en serio el crecimiento espiritual. El desafío es tanto para el joven como el adulto, ya que en el madurar no podemos perder la juventud del sorprenderse por la acción de Dios. La clave de este camino es encontrar y seguir la verdadera originalidad.
Caminos de fraternidad: la vida espiritual se expresa en el crecimiento del amor fraterno, generoso, misericordioso. Es éxtasis porque nos saca de nosotros mismos y nos eleva a Dios reconociendo la belleza del hermano. Desde aquí se ve la necesidad de vivir fraternalmente y expresar el amor en comunidad. Como dice el refrán: “si quieres andar rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos, camina con otros”.
Camino en el compromiso: es un riesgo muy grande el encerrarse y no comprometerse con la vida del mundo. El compromiso normal del joven es a una vocación laical, es decir, a vivir en medio del mundo para evangelizarlo. Surge así la necesidad de promover en ellos el voluntariado al servicio, pero con buena organización para que la iniciativa no muera [16].
Camino de valiente misión: la misión parte como un envío del enamorado que no puede callar aquello que ha experimentado. Por eso el cristiano no puede ser sino testimonio de Cristo. Qué bueno sería motivar y acompañar misiones con jóvenes que, bien acompañados y organizados, transformen la vida al punto de ser un lugar de discernimiento vocacional.
Al igual que los discípulos de Emaús, Jesús camina con los jóvenes y muestra camino. El desafío siempre será de ayudarlos a reconocer caminos y animarlos a caminarlos.
6. Sexto paso: Jóvenes con raíces [17].
Como todo árbol necesita de raíces sanas y bien sujetas a la tierra para no morir, del mismo modo todo joven también necesita raíces que le puedan ayudar a proyectarse, a crecer y tener vida. La clave está en ayudarlos a que no rechacen sus raíces, sino en aceptarlas, sanearlas y valorarlas.
Las siguientes recomendaciones son de tipo campestre:
a. Que no te arranquen de la tierra: Hoy tenemos el problema de falsos cultos a la juventud donde todo lo que no sea joven o nuevo no sirve, ideologías que destruyen todo lo que sea tradicional y pretenden arrancar las raíces familiares y culturales. Algunos se aprovechan de la juventud para promover la superficialidad y una vida supuestamente feliz que al final nunca llega. En esto el adulto tiene que ayudar a que el joven no pierdan su identidad, a que conozca su historia y aprenda a vivir las tradiciones.
b. Los árboles adultos ayudan a los pequeños: así como los árboles se ayudan compartiendo alimento por medio de las raíces así tendría que ser la relación del anciano con el joven. No se tiene que estar de acuerdo con todo lo que piensan o hacen, pero sí es sano tener siempre una actitud de escucha mutua. Como dice el refrán: “si un joven supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese”.
c. Que el árbol crezca en altura y follaje: los sueños son la altura y las visiones son el follaje que necesitan los jóvenes aprender de los ancianos. Si los ancianos vuelven a soñar, iluminan el crecer de los jóvenes.
d. Crecer en los límites del bosque: es la necesidad de arriesgar, pero juntos. Nuestras raíces no nos pueden atar a otra época, sino que tienen que ser el inicio para continuar y adentrarse en nuevos desafíos.
e. La imagen del bosque es sugerente. Un árbol nuevo no crece cuando está ahogado por otros mayores, es necesario que tenga su espacio para recibir la energía solar. Pero un árbol nuevo es difícil que crezca solo, necesita de los demás para hacerlo. La comunicación por medio de las raíces ayuda a que pueda crecer. De la misma manera tiene que ser el crecimiento de los jóvenes para que tengan raíces y puedan arriesgarse a soñar y visionar en relación con todos, en especial, con los ancianos.
7. Séptimo paso: Pastoral de los jóvenes [18].
Este es un paso ya más maduro, que implica los anteriores para poder formar una pastoral propiamente tal. A veces pensamos que lo primero para mostrar la Buena Noticia a los jóvenes es armar una pastoral que los prepare para los sacramentos y nos equivocamos. La experiencia de muchas parroquias y la mía es que los jóvenes, una vez confirmados, desaparecen porque no se las ha ayudado a hacer camino comunitario al encuentro con Dios. El Papa Francisco es lúcido al proponer algunos consejos que nos pueden ayudar a evaluar nuestras propias pastorales. Les propongo un examen de conciencia eclesial en nuestras pastorales de los jóvenes:
1. ¿Es mi pastoral sinodal? Esto se ve en forma evidente si el que toma las decisiones es el asesor o es un consejo juvenil. Hay una necesidad de que se evangelice con nuevos estilos y estrategias, porque los jóvenes no se ven atraídos por los esquemas pastorales. No hay que tener miedo a los eventos, pero que tengan el propósito de compartir la vida, celebrar, cantar, escuchar testimonios y experimentar el encuentro comunitario con Dios. En la medida que trabajamos sinodalmente se pueden implementar nuevas metodologías, lenguajes junto con aquellas antiguas pero buenas prácticas. Para que sea pastoral se necesita la corresponsabilidad de toda la comunidad para hacerla siempre nueva.
2. ¿La pastoral tiene líneas de acción para convocar jóvenes que no tienen relación con la Iglesia? La búsqueda y convocación de otros jóvenes son cosas que pueden hacer ellos mismos. Para ello es necesario estimularlos y darles libertad, privilegiar el idioma de la proximidad, del amor desinteresado, de lo relacional, lo que toca el corazón. Pero para hablar su lenguaje es necesario escucharlos.
3. ¿La pastoral tiene líneas de acción para el crecimiento en el encuentro con Cristo? A los jóvenes no les basta solo la formación en temas doctrinales o morales, sino que debe incluir la profundización del encuentro con Jesús muerto y resucitado, el amor fraterno en la vida comunitaria y el servicio. El crecimiento se va a dar en la medida que les ayudemos a experimentar el amor de Dios por medio de testimonios reales, canciones, adoración, reflexión de la Escritura, redes sociales, comunidades de vida y el servicio a los demás.
4. ¿Somos acogedores con todo tipo de joven? Hay una necesidad urgente de ser acogedores porque los jóvenes viven, cada vez más, situaciones de orfandad y soledad. Todos podemos ayudar ofreciendo amor gratuito y caminos de afirmación y crecimiento. El mismo Papa Francisco plantea lo bueno que sería tener casas de comunión, que ellos puedan acondicionar a gusto, para vivir su fe. Esta sería una manera concreta para reforzar sus relaciones en lugares donde no se les juzga o evalúa sin que se aíslen de la comunidad.
5. ¿La transmisión de la fe en los centros de educación ayuda al encuentro con Dios o a alejarse de Él? Este puede ser un lugar de encuentro con Dios, pero es necesario que esa experiencia de fe sea perdurable. Se ven tantos lugares donde solo buscan preservar la fe con una inadecuación entre lo enseñado y el mundo que les toca vivir. No podemos separar la formación espiritual de la cultural, como no se puede separar la fe de la razón.
6. ¿En qué ámbitos les presentamos al Señor? Los jóvenes son capaces y necesitan contemplar, en el silencio, la intimidad con Dios, pero hay que ofrecer más y mejores modalidades que puedan ayudarlos en esta experiencia. También son necesarios momentos sacramentales de vida cotidiana. Otra manera es el crecimiento de la caridad por medio del servicio. Sin excluir las expresiones artísticas como teatro, música, pintura, danza, etc. El deporte también puede ser un lugar de pastoral. De la misma manera, la naturaleza es un lugar de encuentro con Dios que requiere de nuestro cuidado.
7. ¿Buscamos y animamos liderazgos que se originen y ayuden al pueblo? Una pastoral popular busca que se desarrolle el liderazgo de los jóvenes con libertad, acompañados y estimulados a trabajar por el pueblo y su promoción, que incluya a todos y no a un grupo cerrado. Esto se piensa como un proceso lento, respetuoso, incansable, que se desarrolla en piedades populares y peregrinaciones, atrayendo a quienes no se identifican directamente con la Iglesia.
8. ¿La pastoral de jóvenes es misionera? Más que un tiempo de misión, el ser cristiano joven implica ser siempre misioneros. La pastoral juvenil misionera suscita la vocación.
9. ¿La pastoral es acompañada por adultos preparados y dispuestos a ello? Es preciso tener sacerdotes, consagrados y consagradas, laicos y laicas que acompañen y se preparen para ello. Que sean auténticos cristianos, comprometidos con la Iglesia, que busquen la santidad, que comprendan sin juzgar, que escuchen activamente, respondan con gentileza, bondadosos y conscientes de sí mismos reconociendo sus límites. No deberían llevar a los jóvenes a ser pasivos, sino que, respetando su libertad, confíen en sus capacidades y les den herramientas para que lo hagan bien. Para ello es fundamental la formación permanente en el acompañamiento.
8. Octavo paso: La vocación [19].
El tutorial se ve largo, pero es precisamente en este paso donde podemos acompañar y ayudar la vocación de cada joven. Es que la palabra vocación está llena de prejuicios y miedos a que se reclute al joven a una vocación sacerdotal o consagrada. Pero si entendemos por vocación el llamado de Dios a la vida, a la santidad y a la amistad con Él, abre puertas para aceptar y responder al llamado.
El primer llamado es a la amistad con Dios. Esta es la puerta de entrada de toda vocación. Un joven que no concibe a Dios como amigo, que no tiene una historia, que no tiene experiencia con Él, entonces no va a poder escuchar el llamado.
Para entender mejor ese llamado, es necesario saber que es una invitación que implica la donación del propio ser para los demás. Todo llamado es para participar de la obra creadora de Dios sirviendo a los demás. Por esta razón toda pastoral, formación y espiritualidad es vocacional.
Un tipo de llamado es el del amor en familia. De hecho, para muchos jóvenes es su sueño pero muchas veces inalcanzable o aplazado por la invasión de la cultura de lo provisorio, por las decepciones y sufrimientos de sus propias familias. El matrimonio siempre va a ser un camino de plenitud de la relación donde la sexualidad y el sexo son un don para amarse y generar vida, aun cuando la idea de disfrutar el momento y el no compromiso impide que se pueda responder al llamado en forma plena. Otro tipo de llamado se presenta con la soltería no intencionada como un llamado válido.
También el trabajo, aunque no es una vocación, tiene una importancia clave para definir la identidad y su propio discernimiento vocacional. Lo importante es no renunciar a los sueños vocacionales para desarrollar las capacidades por medio del sacrificio, la generosidad y la entrega.
Por último, está el llamado a una consagración especial. Dios no falta a la promesa de regalar pastores a su Iglesia. Si alguno no da buen testimonio, no por eso Dios deja de llamar. Siempre tiene que ser una pregunta que todo joven cristiano se tiene que plantear porque, en este tipo de vida, Dios nos hace plenos. El medio para escucharlo solo puede ser el silencio interior.
9. Último paso: Discernimiento [20].
Y esto sería lo último del tutorial. El paso más avanzado e importante que engloba todo. Es en el discernimiento donde el joven tiene que entrever el proyecto único e irrepetible que Dios tiene para él.
¿Cómo hacerlo? Los pasos anteriores nos dan la materia prima para hacer un buen discernimiento. Pero, así como en los buscadores de internet se ponen filtros para que aparezca lo que queremos, acá es necesario poner algunos filtros para discernir adecuadamente:
1. Es necesario la formación de la conciencia para reconocer la propia vocación. Qué es lo que me dice, qué es lo que me muestra, dónde ha pasado Dios, etc. El examen del día es una práctica básica para discernir.
2. Para discernir la vocación es necesario la soledad y el silencio, para así interpretar el significado real de las inspiraciones, no dentro de un aislamiento, sino como un encuentro. Estas preguntas ayudan a dar pasos: primero ¿me conozco? ¿conozco lo que me alegra o entristece? ¿cuáles son mis fortalezas y debilidades? Después, ¿cómo puedo servir mejor? ¿cuál es mi lugar en la tierra? ¿qué podría ofrecer yo a la sociedad? Para luego preguntarse, ¿tengo las capacidades necesarias para ello? ¿podría adquirirlas? Siempre el discernir la vida se tiene que hacer en referencia a los demás: ¿para quién soy yo?
3. Tener confianza del llamado. Así como el amigo siempre regala lo mejor, Dios regala nuestra vocación como el mejor don para ser pleno. Pero esto no significa que no sea exigente y arriesgado.
4. Estar dispuestos a acompañar y dejarse acompañar. Tanto consagrados como laicos pueden acompañar en su discernimiento, pero es necesario tener la cualidades y capacidades para ello. Este acompañamiento tiene que tener 3 atenciones especiales:
a. Atención a la persona para que sepa que mi tiempo es suyo, que escucho incondicionalmente, sin ofenderme, sin escandalizarme, sin molestarme, sin cansarme.
b. Atención discernidora para distinguir entre la gracia o la tentación, y así ayudar al otro a reconocer la verdad de los engaños o excusas.
c. Atención a escuchar los impulsos que el otro experimenta “hacia delante” para reconocer hacia dónde quiere ir verdaderamente, lo que quisiera ser de corazón.
De esta manera el discernimiento se convierte en un instrumento esencial para seguir al Señor, como camino de libertad. Esto da una importancia única para suscitar y acompañar procesos y no imponer caminos.
En conclusión, este tutorial nos debería animar a renovarnos constantemente en la relación que tenemos con los jóvenes. No hay nada peor que el “siempre se ha hecho así” porque siempre va a impedir que brote lo nuevo. Pero tampoco podemos desechar lo antiguo. Nuestro desafío es ser una Iglesia joven al estilo de Jesús, en cuyo rejuvenecer tema arriesgar por amor.
NOTAS
[1] Sacerdote de la Arquidiócesis de Santiago, actualmente vicario de la Parroquia Cristo Resucitado de Maipú.
[2] YouTube es un portal del Internet que permite a sus usuarios subir y visualizar videos.
[3] Cf. Exhortación Apostólica Christus Vivit (CV) 1-21.
[4] “Influencer” es un neologismo inglés que se refiere a una personalidad pública que se hizo famosa a través de Internet y que encuentra en el ámbito digital su principal ámbito de influencia social.
[5] Un muerto en vida.
[6] Cf. CV 22-63
[7] Según la INJUV en la encuesta del 2015, el 73% de los jóvenes (15 a 29 años) residen en la casa de sus padres.
[8] Viralizar es la acción que describe un difusión vertiginosa y masiva de un contenido digital a través de la red.
[9] Cf. CV 64-110
[10] Según la encuesta del INJUV 2015, el 92% de las y los jóvenes indica conectarse a Internet por medio del teléfono celular o Smartphone. Las actividades que realizan con más frecuencia en Internet son chatear (73%), buscar información relacionada con sus estudios o el trabajo (33%) y enviar/ recibir e-mails (33%).
[11] La encuesta del INJUV 2015 muestra que el 71% de las y los jóvenes se encuentra sexualmente activos (mismo porcentaje que el año 2012), con una edad promedio de iniciación de 16,6 años.
[12] Fake news o noticias falsas son un tipo de información que consiste en un contenido seudoperiodístico difundido a través de portales de noticias, prensa escrita, radio, televisión y redes sociales y cuyo objetivo es la desinformación.
[13] Considerando la encuesta INJUV 2015, 4 de cada 10 jóvenes con nacionalidad extranjera se ha sentido discriminado por su nacionalidad en el último mes.
[14] Cf. CV 111-133
[15] Cf. CV 134-178
[16] Es interesante ver que hay participación en voluntariado pero sigue siendo un desafío. Según la encuesta de la INJUV 2015, en los últimos 12 meses el 10% de la población joven señala haber participado en alguna organización de voluntariado o ayuda a la comunidad. La mayoría lo hizo en agrupaciones que se dedican a la organización de eventos deportivos (9%), al cuidado de niños (8%) y al auxilio en situaciones de emergencia (7%). El 18% de la población joven indica haber participado en una marcha, el 13% en un paro y el 7% en una toma durante los últimos 12 meses.
[17] Cf. CV 179-201
[18] Cf. CV 202-247
[19] Cf. CV 248-277
[20] Cf. CV 278-299

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Publicación teológico-pastoral de la Arquidiócesis de Santiago, fundada en 1843. Se edita desde el Seminario Pontificio Mayor de Santiago y su periodicidad es trimestral.

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