OPINIÓN. Los vínculos y la pertenencia – Francisca Lewin O.

0 Comments

Artículo publicado en la edición Nº 1.204 (OCTUBRE- DICIEMBRE 2019)
Autor: Francisca Lewin O.
Para citar: Lewin, Francisca, Los vínculos y la pertenencia, en La Revista Católica, Nº1.204, octubre-diciembre 2019, pp.419-420.

 

 

DESCARGAR ARTÍCULO EN PDF

 

 

Los vínculos y la pertenencia
Francisca Lewin O. [1]
Fundación Paternitas

Me es imposible soñar un Chile del futuro sin aproximarme a los distintos Chiles que he vivido en mi historia y en sus rincones: por un lado el Chile de la prosperidad económica, de exorbitantes tasas de crecimiento que por años ha liderado los más diversos rankings numéricos y que se autoproclama como el  “jaguar de América”… Por otro lado, el Chile de mi infancia. Del campo profundo. Aun huelo con la distancia del tiempo el polvo de las calles de tierra y recorro mentalmente sus pasajes con personas sentadas en la parte delantera de sus casas, familias que sonreían, gratuitamente, a todos los que pasábamos delante de ellas. Abuelos, padres y nietos juntos construyendo su historia e identidad en torno a un pan amasado recién sacado del horno. No existía el apuro sino más bien las ganas de vivir intensamente, compartiendo los detalles más insignificantes de la vida: el Chile de los vínculos y la confianza.
Siento, con cierta tristeza, que nuestro país creció expansivamente a costa y muchas veces en contraposición a su esencia. El apuro, las “oportunidades” y la vorágine llegó a llenar todos los espacios de nuestra cotidianidad generando distancia entre quienes habitamos esta geografía. Un individualismo exacerbado en el que pareciera que entre padres e hijos hay cinco generaciones de distancia y es que, apostando por la calidad y, sobre todo, la cantidad, sacrificamos nuestra esencia, perdimos nuestros rincones y lo que es más triste aun, dejamos de darnos el tiempo para estarnos; vivirnos y cohabitar en este país de contrastes.
El resultado: un país que pareciera que por surgir debe renegar a su pasado humilde llenando sus casas de “marcas” pues supuestamente ahí estaría un mejor futuro para sus hijos. Chile ha crecido desde la contradicción y no desde la complementariedad y quizás sea esa nuestra mayor herida, porque aun con todas las oportunidades del mundo a nuestros pies, nuestro origen nos interpela a buscar lo más constitutivo de nuestra patria: los vínculos y la pertenencia. El alma y el hogar perdidos.
¡Qué ganas que nos produjeran orgullo todas nuestras tradiciones! Valorar el huaso, el gaucho magallánico, el atacameño y nuestra artesanía que es fruto de una dedicación y trabajo silencioso y de horas; en vez de transformarlas en estereotipos o prejuicios. Y que por muy lejos que lleguemos en lo productivo, siempre vistamos de lo que somos sin renegar de lo mucho que nos pudo haber costado llegar a donde estamos. Lamentablemente, hemos querido esconder quiénes somos atrás de uniformes y he ahí muchas veces la deslegitimidad de las instituciones. Hemos sobrevalorado el poder que nos da un uniforme, por sobre a la humanidad de quien lo habita, y así, hemos atropellado a otros, creyéndonos superiores no por ser mejores, si no por tener poder.
Creímos que el futuro se podía comprar y gracias a Dios, nos hemos defraudado. El futuro no se compra por más tarjetas de crédito, uniformes y disfraces que podamos tener. El futuro se conquista paso a paso. Estando, construyendo, decidiendo, equivocándonos: siendo.
Sueño en tal sentido con un país que se re-construya desde estos pilares: vínculos, pertenencia, confianza y libertad. Alas que no son un bien de consumo si no que se forjan en el núcleo del hogar a través de vínculos incondicionales donde al sentirme amado, puedo volver y desde donde puedo conquistar con fuerza mi futuro. Refugio seguro.
Con este Chile es el que sueño: en el que todos sus habitantes se sientan protagonistas del cambio, interpelados por los tiempos a ser mejores personas, más conscientes de sus derechos pero también de sus responsabilidades. Personas libres. Libertad que depende de mí y no de lo que otros me den o de las instituciones. Complementar las oportunidades del presente y del desarrollo con lo esencial de nuestra historia.
En suma: un país no puede crecer sin incorporar su historia y esencia. Tanto porque a ella pertenecemos como porque solo desde ella satisfacemos nuestros mayores anhelos. Lo lejos que podamos llegar depende de cada uno de nosotros, y dejaremos de culpar o exigírselo al resto, en la medida que creamos en nosotros mismos. Solo así seremos libres y auténticos, solo así creceremos en armonía y confianza, y sentiremos que todos formamos parte de este Chile de contrastes.
NOTA
[1] Trabajadora social, coordinadora general de proyectos en Fundación Paternitas, donde hace más de nueve años lidera programas de reinserción socio laboral. Actualmente, además, junto a sus responsabilidades como madre, es alumna del magíster de políticas públicas de la Universidad Católica de Chile.

Categories:

About La Revista Católica

Publicación teológico-pastoral de la Arquidiócesis de Santiago, fundada en 1843. Se edita desde el Seminario Pontificio Mayor de Santiago y su periodicidad es trimestral.

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *