Edición 1.205 de La Revista Católica – Iniciamos una nueva etapa

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A partir de este número, el primero de 2020, La Revista Católica es asumida en su edición y publicación por la Vicaría para el Clero, cuyo servicio de comunión al clero se extiende hoy también a los Diáconos Permanentes y servirá también a laicas y laicos que colaboran con la misión de Jesús.

Editorial

Ilusiones, esperanzas, polémicas, testimonios, enseñanzas y así, 177 años de La Revista Católica forman parte de la historia de nuestro país. Se inició gracias al empeño de don Rafael Valentín Valdivieso a mediados del siglo XIX y, en los últimos tiempos, se mantuvo producto del invaluable trabajo del Seminario Pontificio de Santiago, que ha estado a cargo de su publicación durante casi cuatro décadas. Desde sus inicios, La Revista Católica ha querido promover la unidad del clero y orientar su servicio en comunión de principios con los pastores y el resto de la Iglesia.
Cuando apareció el primer ejemplar el 1 de abril de 1843, Chile recién comenzaba a salir de la larga crisis provocada por la guerra independentista. Eran días de incertidumbre, divisiones sociales y tensiones políticas entre conservadores y liberales. Con poco más de un millón de habitantes y cerca de 85.000 en Santiago, la mayoría de las personas vivía pobremente en las barriadas periféricas surgidas de las migraciones de quienes llegaban a la capital buscando una vida más dichosa. Se había estrenado hacía diez años una nueva Constitución de la República, cuya implementación el gobierno intentaba desarrollar a partir del respeto del orden republicano y el rechazo a los caudillismos militares. Hacía cuatro años que había finalizado la guerra contra la Confederación Perú-boliviana y el país se reponía de sus efectos.
Un año antes se había creado la Arquidiócesis de Santiago y la evangelización no estaba exenta de dificultades. El liberalismo intentaba marginar a la Iglesia de la vida pública y el positivismo filosófico, en nombre de la ciencia, buscaba arrebatarle el derecho de educar a las personas. En este contexto nació La Revista Católica, la que mostró a través de sus páginas, polémicas y apologéticas, el derecho y el deber de la Iglesia de intervenir en la vida social de un pueblo mayoritariamente cristiano. De esta forma, quedó en el ADN de la revista la necesidad de impulsar la comunión de ideas y sentimientos del clero considerando sus necesidades y nunca de espalda a los procesos sociales. La lúcida conciencia de sus fundadores –y de quienes tomaron el relevo– de la esencial unidad de la experiencia creyente y el compromiso por la construcción de una patria grande, hizo que desde los orígenes la publicación pusiera atención a “los rayos de luz que la marcha progresiva del presente esparce por todas partes”.  Esta convicción perfiló la misión de la revista y señaló el derrotero para una mirada atenta, crítica y esperanzadora de la realidad.
Después de casi cuatro décadas a cargo del Seminario Pontificio, la revista vive hoy otro momento de cambios en medio de un cambio de época y de importantes procesos sociales. A partir de este número, el primero de 2020, es asumida en su edición y publicación por la Vicaría para el Clero, cuyo servicio de comunión al clero se extiende hoy también a los Diáconos Permanentes y servirá también a laicas y laicos que colaboran con la misión de Jesús.
La tan anhelada unidad del clero se ha resquebrajado producto de los últimos acontecimientos eclesiales y hace que este propósito de la revista cobre hoy una relevancia mayor. ¿Cómo contribuimos a sanar las heridas provocadas por nuestros errores y pecados?, ¿cómo acompañamos mejor, especialmente a los que han sufrido más por causa de los abusos?, ¿cómo prestamos atención a las nuevas preocupaciones, incertidumbres y sueños de sacerdotes, diáconos y laicos? Y, sobre todo, ¿cómo contribuimos a poner a Jesús al centro para que su luz brille a través nuestro en los tiempos actuales?
Porque no habrá unidad del clero y comunión de principios si las heridas no sanan, si la confianza no se rehace, si no dejamos que el Señor, con nuestra colaboración, construya la casa.
Este primer número a cargo de la Vicaría para el Clero aparece en medio de otra crisis social. La voz de la Iglesia se escucha en las comunidades. Muchas han organizado diálogos ciudadanos favoreciendo el debate, pero, sobre todo, buscan acompañar y consolar a quienes sienten miedo producto de la violencia, angustia por la incertidumbre del futuro, incluso una rabia cotidiana al ver que el manejo político de la crisis es ambiguo y no escucha a todos los actores sociales. En las comunidades encuentran apoyo quienes han perdido sus trabajos o cuyas pequeñas empresas están en riesgo. Ahí habla la Iglesia, y si hay algo que produce comunión en el clero, es el deseo de acompañar a quienes sufren, en cualquier sector social, pues eso está en el corazón de la vocación a la que han sido llamados. Especialmente hoy al pueblo pobre y a las víctimas del estallido. Hay una Iglesia no silenciada, una Iglesia cuya voz se expresa más en gestos que en palabras. La voz institucional también se ha hecho oír y, aunque hay que reconocer que no tiene hoy la relevancia de antaño, no renuncia al rol profético que tiene la Iglesia en la denuncia de aquello que se opone al Reino y en el anuncio de que Dios quiere una vida digna para todos y todas.
Fiel a su misión histórica y en el actual contexto social, La Revista Católica dedica este número al estallido social y al anuncio del Evangelio de Jesús. En relación a lo primero, trata sobre sus causas, desafíos, signos de esperanza y rol evangélico de la Iglesia. Nos aproximamos a ello desde las ciencias sociales, las reflexiones y testimonios de sacerdotes, religiosas y laicas. No somos espectadores, sino partícipes de estos acontecimientos y, como tales, tenemos algo que proponer a la sociedad, mejor dicho, alguien, Jesús y su oferta de vida plena en la verdad, la justicia y el amor. Esto nos llevó a un segundo tema, mirar algunos aspectos de Evangelii gaudium, a seis años de su publicación, pues, como nos recuerda el papa Francisco en este número, el llanto se convierte en alegría, la soledad en consuelo “después de encontrar en Jesús el amor que nunca defrauda, que nunca abandona ni siquiera ante la muerte, que da la fuerza para encontrar lo mejor de sí mismo”. Las preguntas actuales sobre el dolor, violación de derechos, la rabia, las muertes, el futuro democrático de Chile, son inquietudes para las que no bastan las recetas. Hace falta hacerse compañeros de viaje de los hombres y mujeres de nuestra patria.
Estos y los otros elementos de este número buscan aportar al desarrollo humano, espiritual, intelectual y pastoral del clero. Asumimos esta tarea como esencial a la revista en adelante, de manera que siempre encuentren en estas páginas ayuda para un desarrollo integral.
La histórica primera editorial de la revista hablaba de “un país que comienza a organizarse”, hoy hablamos de un país que “despertó”, un kairós en la historia chilena que esperamos que nos revuelva las entrañas y nos mueva a reencantarnos con nuestra vocación, preguntándonos ¿qué haría Cristo en mi lugar?
+ Mons. Alberto Lorenzelli Rossi
Obispo Vicario para el Clero

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About La Revista Católica

Publicación teológico-pastoral de la Arquidiócesis de Santiago, fundada en 1843. Se edita desde el Seminario Pontificio Mayor de Santiago y su periodicidad es trimestral.

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