Santuarios y lugares de peregrinación en Chile que todo católico debería conocer

Chile es un país largo y desigual en casi todo, pero hay algo que se repite de norte a sur con una constancia notable: la devoción popular. En los bordes de la Ruta 68 en diciembre, en los cerros mineros de la Región de Coquimbo en enero, en una plaza del sur en pleno verano, miles de personas hacen el mismo gesto que hicieron sus padres y sus abuelos: caminar hacia un lugar sagrado para cumplir una promesa, pedir un favor o simplemente estar un momento ante algo que sienten más grande que ellos. Los santuarios chilenos no son solo templos. Son puntos de encuentro entre la fe institucional y la devoción más íntima, entre la historia del país y la historia personal de quienes los visitan año tras año.

Lo Vásquez: la peregrinación más multitudinaria del país

Cada 8 de diciembre, el pequeño poblado de Lo Vásquez, ubicado a 87 kilómetros al poniente de Santiago sobre la Ruta 68 que une la capital con Valparaíso, se convierte en el destino de más de un millón de peregrinos. La cifra varía según el año, pero la escena es invariable: la carretera se cierra al tráfico desde la tarde anterior, y por ella avanzan columnas de personas que caminan desde Santiago o desde Valparaíso —46 kilómetros los últimos—, muchos de ellos descalzos, algunos cargando exvotos, todos en dirección al Santuario de la Inmaculada Concepción para la fiesta de la Purísima.

La historia del lugar se remonta a la primera mitad del siglo XIX. Fue José Ulloa quien construyó una ermita en su propiedad para venerar una imagen de la Virgen, y fue el fraile mercedario José Manuel Troncoso quien más tarde impulsó la construcción de un templo formal, para el cual la familia Leiva Vásquez donó el terreno donde hoy se levanta el santuario. La imagen original fue traída desde España en 1854. El templo actual fue inaugurado en 1913, después de que varios terremotos dañaran las capillas anteriores —incluyendo el de 1906, que destruyó la tercera capilla pero respetó, según cuentan los fieles, el muro del altar donde se encontraba la imagen.

Lo Vásquez no es solo una fecha en el calendario. El Santuario de la Inmaculada Concepción recibe miles de visitantes durante todo el año, y las peregrinaciones a pie se han convertido en una de las expresiones más características de la religiosidad popular chilena. La investigadora Macarena Sanchez, especialista en historia de la Iglesia, describe esta fiesta como una de las manifestaciones más vivas de la devoción mariana en el país: un fenómeno que crece cada año incluso cuando los indicadores de práctica religiosa institucional —asistencia a misa, identificación formal con el catolicismo— muestran descenso.

El Templo Votivo de Maipú: donde la historia y la fe comparten el mismo suelo

Hay lugares que cargan con el peso de dos historias al mismo tiempo. El Templo Votivo de Maipú es uno de ellos. El 14 de marzo de 1818, con el resultado de la guerra de independencia todavía incierto, los habitantes de Santiago hicieron una promesa solemne en la Catedral: si la victoria llegaba, construirían un templo en honor a la Virgen del Carmen en el lugar mismo donde ocurriera. El 5 de abril de ese año, la Batalla de Maipú selló la independencia de Chile. El voto quedó pendiente por décadas, pero la deuda espiritual permaneció.

La construcción del templo actual comenzó en 1944, bajo la iniciativa del cardenal José María Caro. La basílica fue consagrada en 1974 y desde entonces es el santuario nacional más representativo de Chile, con sus 91 metros de altura que la convierten en la iglesia más alta del país y una de las 250 más altas del mundo. La arquitectura no es accidental: el edificio está diseñado para evocar la imagen de la Virgen con los brazos abiertos, acogiendo a quienes llegan hasta ella.

La imagen que se venera en el templo es una talla de madera de escuela quiteña colonial, datada en el siglo XVIII, que perteneció originalmente al oratorio de Martín de Lecuna y que fue donada al cardenal Caro en 1945. Juan Pablo II visitó el santuario en abril de 1987 y le encomendó el continente americano. Los muros de la antigua Capilla de la Victoria, el primer templo construido tras la batalla, están declarados Monumento Histórico y pueden visitarse junto al Museo del Carmen, que conserva piezas de valor histórico y artístico vinculadas a la devoción y a la independencia del país.

Andacollo: la única advocación mariana netamente chilena

En la Región de Coquimbo, a unos 52 kilómetros al interior de La Serena, el pueblo minero de Andacollo guarda una de las devociones más antiguas y singulares de Chile. Nuestra Señora del Rosario de Andacollo es la única advocación mariana de denominación netamente chilena, y su historia mezcla la conquista, la minería y la espiritualidad indígena de una manera que no se encuentra en ningún otro lugar del país.

La leyenda cuenta que a fines del siglo XVI un indígena llamado Collo encontró en los cerros una imagen que los españoles habían escondido al huir de un ataque. Esa imagen, que fue incorporada al culto local con elementos de la espiritualidad andina, se convirtió en el centro de una devoción que hoy convoca a decenas de miles de personas cada año. Los primeros bailes religiosos en honor a la Virgen datan de alrededor de 1585 y tienen su origen en las danzas cultuales incaicas que penetraron el norte de Chile en el siglo XV. Esa mezcla de raíces es la que hace de Andacollo un santuario culturalmente único.

El templo principal, conocido como la Iglesia Grande, fue diseñado por el arquitecto italiano Eusebio Chelli en estilo romano-bizantino y construido entre 1873 y 1893. Sus torres de 53 metros y su amplia explanada permiten recibir a más de 10.000 visitantes simultáneos. La Fiesta Grande se celebra entre el 23 y el 27 de diciembre, con su punto culminante el día 26. La Fiesta Chica tiene lugar el primer domingo de octubre. Ambas convocatorias reúnen a peregrinos de toda la zona norte y también del extranjero, con hasta 80 grupos de bailes religiosos participando en las celebraciones.

Yumbel: el santo que cobra sus mandas

En el sur de Chile, en la Región del Biobío, la ciudad de Yumbel tiene una particularidad que la distingue del resto del país: no es un santuario mariano sino la sede de una devoción a un mártir, San Sebastián, cuya imagen en madera de cedro policromada de 73 centímetros lleva en el altar mayor del templo desde 1663. La imagen fue traída por los españoles en 1655 y data de la época colonial. El santuario tiene referencias históricas en la zona desde ese mismo siglo, vinculado a la historia del fuerte que se levantó en Yumbel en el contexto de la Guerra de Arauco.

Lo que hace a Yumbel singular en la religiosidad popular chilena es la fama del santo como especialmente cumplidor y, según la tradición oral, igualmente exigente con quienes no cumplen sus mandas. Esa reputación, lejos de espantar a los devotos, los atrae con una fuerza que se refleja en los números: el santuario recibe cerca de un millón de peregrinos al año, concentrados en dos fechas —el 20 de enero y el 20 de marzo—, con novenas que comienzan el día 11 de cada mes festivo.

La primera peregrinación de carácter nacional data de 1878, cuando la fama del santo trascendió los límites locales y comenzó a extenderse por el resto del país. Una crónica de 1904 publicada en la Revista Católica describe ya más de 18.000 peregrinos llegando a rendir homenaje al santo, muchos de ellos campesinos que caminaban desde lugares distantes. Hoy llegan en todo tipo de medios, pero muchos siguen eligiendo hacerlo a pie, con velas en la mano, cumpliendo la manda tal como la prometieron.

Un mapa para orientar la peregrinación

SantuarioUbicaciónAdvocaciónFecha principalPeregrinos aprox.
Virgen de Lo VásquezCasablanca, ValparaísoInmaculada Concepción8 de diciembreMás de 1 millón
Templo Votivo de MaipúMaipú, SantiagoVirgen del Carmen16 de julio y todo el añoPermanente
Virgen de AndacolloAndacollo, CoquimboNuestra Señora del Rosario26 de diciembre (Fiesta Grande)Decenas de miles
San Sebastián de YumbelYumbel, BiobíoSan Sebastián Mártir20 de enero y 20 de marzoCerca de 1 millón al año

La peregrinación como acto vivo

Lo que une a todos estos santuarios, más allá de la distancia geográfica que los separa o de la advocación particular que cada uno alberga, es la naturaleza del gesto que convoca a los peregrinos. No es solo turismo religioso ni tradición heredada de forma pasiva. Quienes llegan caminando en diciembre hasta Lo Vásquez, quienes se arrodillan ante San Sebastián en Yumbel o quienes danzan frente a la Virgen de Andacollo están ejecutando un acto que tiene una lógica propia: la de la manda, la promesa cumplida, el reconocimiento de que algo recibido merece ser devuelto con el esfuerzo del cuerpo y la presencia del corazón.

La investigación académica chilena sobre religiosidad popular —desde los trabajos del Departamento de Antropología de la Universidad de Chile hasta estudios publicados en la revista Humanitas— coincide en señalar que estas prácticas no están en declive. Al contrario, mantienen una vitalidad que contrasta con otros indicadores de práctica religiosa formal. El peregrino que llega a Lo Vásquez puede no ir a misa todos los domingos, pero ese 8 de diciembre camina horas bajo el frío de la madrugada porque algo que le importa profundamente lo lleva hasta allí.

Visitar estos santuarios no requiere planificación compleja, pero sí cierta preparación si se quiere hacerlo en las fechas de mayor convocatoria. Las rutas de acceso se cierran parcialmente, los servicios se reorganizan para recibir a las multitudes y la experiencia es completamente distinta a la de una visita en cualquier otro día del año. Para quien quiera conocerlos fuera de las fechas festivas, todos están abiertos durante el año y ofrecen una atmósfera de recogimiento que en los días de peregrinación masiva es imposible de encontrar.

luis delgado periodista chileno

por Luis Delgado

Luis Delgado (Santiago, 1 de enero de 1980) es un periodista chileno que se especializa en temas religiosos y espirituales. Ha trabajado en varios medios de comunicación y ha publicado varios libros relacionados al estudio de la Biblia.

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